Fortunata Chacana

Fortunata Chacana Claimed

Establecimiento registrado en SERNATUR

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Description

Fortunata Chacana, Casa de Huéspedes, es una casona estilo Victoriano de Playa Ancha que data de 1910. Fue adquirida por Claudio Nast Santander, empresario de turismo, el año 2003.  Desde ese momento comenzó a realizarse un lento y minucioso proceso de restauración que finalizó en abril de 2019.  En dicho proceso se rescataron las maderas nobles, el adobe y las vigas de roble y pino Oregón. 

Por otro lado y dentro del mismo espíritu de revalorización del pasado arquitectónico y cultural del Puerto, se acomodaron los espacios para hacer de esta casona histórica un hospedaje de lujo, con cinco habitaciones, todas con baño privado y, adicionalmente, living – comedor, área de lectura y terraza. En la restauración participaron artesanos y mueblistas locales de Valparaíso y, para los efectos de la decoración y ornamentación del espacio, se adquirieron obras originales de pintores y escultores porteños. 

Esta Casona está pensada como una oda a nuestros ancestros indígenas y al mundo precolombino en el que surgió su cultura. Es por ello que  lleva el nombre de la bisabuela de Claudio Nast, Fortunata Chacana, quien tenía origen Diaguita. 

Nuestro lugar invita al huésped a descubrir  el pasado y el presente de este Puerto encantado que es Valparaíso.  

Historia   

Este sector de Playa Ancha, donde está emplazada la Casa de Huéspedes Fortunata Chacana, comenzó a desarrollarse como conjunto urbano y habitacional a mediados del siglo  XIX, impulsado por la familia de Don Josué Waddington Blanchard, próspero comerciante de origen Inglés. Posteriormente, el arquitecto Arturo Llewelin Batchelor fue el encargado de realizar este conjunto habitacional que consta de dos casonas de estilo victoriano, proyecto que se concretó en el año 1910.

Las familias que se instalaron en el nuevo barrio,  provenían de un sector de la clase media porteña que vivía un periodo de ascenso social. Chilenos e inmigrantes de todos los orígenes compartieron y generaron vínculos sociales que enriquecieron la vida cotidiana del barrio. Como ejemplo al respecto, fueron las concurridas tertulias literarias y musicales que se realizaban en las diversas casas del sector.  Fortunata Chacana pertenece a esa historia y rescata el valor de las artes y la cultura, decorando sus espacios con obras de artistas contemporáneos que hoy viven y trabajan en Valparaíso.  Es todo este contexto  de época el que dialoga generosamente con nuestros huéspedes, invitándolos a sentir el pulso y presencia de ese pasado cultural y poético, al interior de esta original, antigua  y hermosa Casona de Playa Ancha.

Descripción del proyecto:

Muchos pueden preguntarse qué lleva  a una persona a invertir todo sus ingresos en el rescate de una histórica casa antigua como ésta  y llevar adelante, contra viento y marea, el sueño que alguna vez tuvo en las frías tardes de la Europa Alemana. Claudio y su esposa Anisol Loyola se preguntaron en aquella época hacia donde podían emigrar después de vivir 11 años en Alemania y México. Así surgió el sueño de una casa en Valparaíso,  puerto que llamaba desde muy lejos, al modo de un canto de sirenas del cual fue imposible abstraerse. Como los sueños que se persiguen con pasión y constancia  generalmente se cumplen, la casona de Waddington 270 estaba a la venta cuando la familia había ahorrado al menos la mitad de los recursos para adquirirla. Anisol, quien era una artista multifacética, se puso a diseñar y confeccionar los vitrales de todas las ventanas del frontis y a trabajar en otros aspectos del diseño interior. Pero, como la vida no se puede garantizar a largo plazo, Anisol Loyola Lagarini fallece tempranamente en agosto de 2010. 

Claudio, junto a sus cuatro hijos, continuó con el proyecto de poner en pie este sueño tanto tiempo anhelado. Los arquitectos que participaron en el proceso fueron Iván Palma, en el diseño original, posteriormente Tatiana Zentsova, en la ejecución y modificaciones y el constructor Felipe del Valle.

En los últimos años, Claudio y Marisol Pimentel, su compañera de corazón, continuaron con el proyecto hasta llevarlo a su fin de la mejor manera posible, tal como puede apreciarse en cada detalle de su decoración, en la delicada ornamentación y en la recreación de una sugerente atmósfera porteña. Marisol y Claudio  tienen hoy día  el placer de invitarlos a recorrer Valparaíso, puerto declarado Patrimonio de la Humanidad, y a hospedarse en una hermosa Casona  de principios del siglo XX, que más que una hermosa residencia es, en definitiva, la concreción de un sueño felizmente logrado. 

 

Precio

$$
$50000
$80000

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